Buenos días, aficionados al espacio, a la ciencia y a la culturilla en general. Soy Paules Egra y antes de entrar en materia me gustaría anunciar y recordar la llegada de una bloguera nueva a esta sección. Aún no puedo decir su nombre, pero puedo aseguraros que es para mí una persona muy especial y además es una científica de tomo y lomo que sin duda sabrá explicarnos cuestiones de ciencia (y en concreto de matemáticas) con su particular y alegre punto de vista. Por mi parte ansío su llegada con mucha ilusión.

Sin más dilación, un lunes más os traigo un artículo sobre los objetos menos populares de nuestro Sistema Solar, pero que no por ello son menos importantes. Hoy lo dedicaremos también a dos interesantísimas lunas. Una de ellas os sonará, ya que la veis casi todas las noches del años en el cielo, nuestra Luna. La otra es quizás menos conocida, y hasta hace muy poco no se tenían fotografías claras de la misma: se trata de Caronte, la luna del planeta enano Plutón.

 

La luna

Luna, Moon, Selene… ya sea la raíz del indoeuropeo por la cual se la conozca, la Luna es nuestro satélite natural y ha jugado un papel imprescindible en el desarrollo de la vida en la Tierra y, más recientemente, de la humanidad. Es el quinto satélite más grande del Sistema Solar. A pesar de lo que van pregonando los conspiranoicos por ahí, la Luna es el único cuerpo celeste en el que el ser humano ha realizado un descenso tripulado y paseado por su superficie (y esperemos que no se trate del último). No me detendré a explicar las teorías al respecto de su formación, sin embargo sí me gustaría contaros algo acerca de las crónicas de Canterbury, recogidas por Gervasio de Idem en el año 1178, y que narran la misteriosa aparición de una cruz ardiente sobre la Luna que asustó a todos los monjes. Era, por supuesto, el impacto de un meteoro en la superficie lunar. Es un fenómeno más usual de lo que se cree y a fin de cuentas es un proceso que dio a la Luna el aspecto que tiene hoy día. Si quieres ver un impacto de meteoroide similar al que narraba Gervasio de Canterbury, puedes ver este vídeo proporcionado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (Granada).

Caronte

Plutón tiene varias lunas: Nix, Hidra, Cerbero y Estigia, pero la más grande y la más importante de todas es Caronte. Es casi tan grande como el propio Plutón (bueno, en realidad es como la mitad de grande), y eso es una característica que comparte con la Tierra y la Luna: casi se les puede considerar un planeta doble: Caronte y Plutón ortbitan un baricentro común situado entre ambos cuerpos.

A diferencia de Plutón, que está cubierto por hielo nitrogénico y de metano, Caronte posee hielo de agua, y se especula sobre la existencia de criovolcanes o criogéiseres en su superficie (al igual que en Encélado). Hasta hace casi nada, y al igual que de Plutón, no se tenía una imagen clara de Caronte. No fue hasta que en 2016 la sonda New Horizons se dio unos cuantos paseos por el sistema Plutón-Caronte, brindándonos unas hermosísimas imágenes y la estupenda oportunidad de cartografiar la superficie de ambos cuerpos.

¡Quiero más!

En los siguientes enlaces puedes acceder a las partes I, II, III y IV de este ciclo. Espero que lo estés disfrutando tanto como yo al escribirlo. En la futuras entregas volveremos sobre los planetas enanos, asteroides y demás cuerpos extraños de nuestro Sistema Solar.
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