Solemos subestimar la importancia de los satélites naturales, su trascendencia y su utilidad vital (en nuestro caso). Muchos de ellos son tan fascinantes o más que los propios planetas que orbitan, y quizás hasta crisoles de vida mil veces más probables. Quizás hoy me explaye más de lo común: las lunas son mi verdadera debilidad.

Encélado

sistema

Encélado y su variada superficie

El sexto satélite más grande de Saturno encierra muchos secretos, y la mayoría bajo una capa de hielo y nieve extraordinariamente limpios que se renueva en seguida. Presenta muy diversos rasgos superficiales y una actividad tectónica muy evidente: regiones antiguas y craterizadas, terrenos jóvenes y deformados tectónicamente que se formaron hace apenas 100 millones de años.También se especula sobre el papel que el criovolcanismo puede haber jugado en la renovación de su superficie.

Al igual que la Luna y la Tierra (y Liberys con Próxima Centauri), Encélado tiene un acoplamiento de marea con Saturno, ya que siempre muestra la misma cara al cuerpo que orbita. En 2005 los datos obtenidos por la sonda Cassini confirmaron que Encélado podía ser la fuente del material para el anillo E, por medio de escape de vapor de agua desde su interior. La sonda Cassini encontró también posibles reservas someras de agua líquida que erupcionan como géiseres en la superficie.

Titán

Y de una luna de Saturno saltamos a otra, esta vez más lejos.  Titán casi parece más un planeta que un satélite, y esto emborrona una vez más las clasificaciones que, en nuestra soberbia, los humanos nos empeñamos en realizar sobre todo lo que percibimos. Titán tiene atmósfera (una muy particular, de la que hablaré dentro de un par de líneas), es un 50% más grande en diámetro que nuestra propia luna y es un 80% más masivo que esta.

titan

Titán, una maqueta de la Tierra primigenia

Está compuesto de hielo y material rocoso. Al igual que pasó con Venus antes de la era espacial, la atmósfera densa y opaca nos velaba el estudio de su superficie. Eso cambió con la llegada de la sonda Cassini-Huygens en 2004. Lo que más nos llama la atención de Titán es (como he dicho antes) su atmósfera. Sabemos que se compone principalmente de nitrógeno, pero hasta un 6 % puede ser metano y compuestos complejos de hidrocarburos.

El clima y la superficie que este moldea nos resulta muy familiar: viento, lluvia, dunas, ríos, lagos, mares de metano líquido y etano, y deltas. Titán también tiene estaciones y un (mucho más frío) ciclo del metano análogo al ciclo del agua que tenemos en la Tierra.

En enero de 2005 la sonda Huygens descendió de manera satisfactoria sobre la superficie de Titán en una región conocida como Adiri. La sonda contempló suaves colinas con canales de drenaje que parecían desembocar a una región cercana, ancha, plana y oscura. Apreciamos maravillados una zona de costa e incluso islas sembradas en un mar de metano, todo en un ambiente brumoso y humeante. Titán es, sin duda, el satélite más interesante de todo el sistema solar.

Próximamente

Soy un desastre para la organización, pero puedo adelantaros que habrá otra entrada sobre lunas del sistema solar, y alguna que otra más sobre cometas y asteroides. Y eso no será todo. Probablemente. Aquí tenéis las anteriores entregas de este ciclo, por si queréis echarle un ojo:

I: Asteroides y cometas.

II: Planetas enanos. 

 


Autor del artículo: Paules Egra
Primyr de Ciencia de Liberys
Planetólogo y en mi (exo)mundo.