Antes de nada, disculpad que publique tan tarde hoy. He estado tratando unos asuntos con las futuras blogueras de esta página, concretamente con una de ellas, que compartirá sección conmigo escribiendo artículos de ciencia y de temas WSTEM: Mujeres en la Ciencia y en la Ingeniería. ¡Pronto revelaremos quién es!

El tema de hoy

Como en la entrega anterior nos centramos en dos de los satélites naturales más importantes del gigante gaseoso Saturno, hoy me ha parecido apropiado centrarnos en dos de los satélites naturales más interesantes del otro gigante gaseoso: Júpiter. Hoy hablaremos de Ío y de Europa, que junto con Calixto y Ganímedes conforman el conjunto denominado Satélites Galileanos de Júpiter (llamados así por haber sido descubiertos por Galileo Galilei).

Ío

Es el Satélite Galileano más cercano a Júpiter. De tamaño es más grande que la luna. Las fuerzas de marea provocadas por el gigante gaseoso son tan bestias que provocan un volcanismo muy activo por medio de la fricción interna. Su superficie, cubierta de azufre, es muy joven y limpia de cráteres de impacto. Con más de 400 volcanes activos, es el cuerpo más geológicamente activo del Sistema Solar. Gracias a esto, posee una tenue y tóxica atmósfera de azufre, que envuelve montañas mucho más altas que el monte Everest y lagos de azufre fundido. En la novela 2010: Odisea Dos, Arthur C. Clarke compara Ío con el propio Mordor:

Do you remember how I introduced you to The Lord of the Rings, when we were kids back at that Oxford conference?
Well, Io is Mordor: look up Part Three. There’s a passage about “rivers of molten rock that wound their way… until they cooled and lay like twisted dragon-shapes vomited from the tormented earth.” That’s a perfect description: how did Tolkien know, a quarter century before anyone ever saw a picture of Io? Talk about Nature imitating Art.

Europa

El más pequeño de los Satélites Galileanos de Júpiter (en comparación, es ligeramente más pequeña que nuestra luna) está cubierto por una capa de hielo que se estima de 10 a 100 kilómetros de grosor. Bajo esa corteza se cree que hay un océano de agua líquida que incluso podría albergar vida, ya que de igual manera que en Ío, la fricción provocada por las fuerzas de marea calienta el interior de la luna. Europa tiene una pequeña atmósfera de oxígeno, y se cree que bajo esa superficie de hielo agrietada, en el océano interno de agua líquida, podría incluso haberse desarrollado vida rudimentaria. No hay que olvidar que la vida en la Tierra se estima que apareció en los fondos marinos, cerca de los escapes de gas caliente del interior del planeta. Con el permiso de mi compañero Hestor Valere, regreso a la ciencia ficción para esbozar más matices sobre Europa: En la misma novela que he mencionado antes, los océanos de Europa están poblados por vida semivegetal que no puede salir fuera de la carcasa de hielo, y en la magnífica película The Europa Report, se explora el mismo tema desde un punto de vista mucho más intrigante.

Otras entregas

¿Es este tu primer post? ¡No hay problema, puedes acceder a las partes I, II y III!
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Autor del artículo: Paules Egra
Primyr de Ciencia de Liberys
Planetólogo y en mi (exo)mundo.