Jocelyn Bell, comprender las estrellas

Jocelyn

Jocelyn Bell Burnell siempre tuvo claro que quería ser radioastrónoma, y es todo un ejemplo de una persona sabe lo que quiere hacer y pone los medios para conseguirlo. Comenzó sus estudios de física en la universidad de Glasgow, licenciándose en 1965, y doctorándose más tarde en Cambridge. Allí colaboró con Antony Hewish y otros cinco investigadores en la edificación de un radiotelescopio con objeto de utilizar los destellos interplanetarios para estudiar los cuásares, fuentes astronómicas de energía electromagnética.

 

Los púlsares

Fue en el verano de 1967 en que Jocelyn descubrió un patrón de señales demasiado rápidas y regulares como para tratarse de un cuásar. La señal se repetía cada segundo y a la fuente la denominó muy graciosamente LGM1 (Little Green Man 1). Analizó las señales y determinó que provenían de estrellas muy masivas de rotación extremadamente veloz, que es lo que hoy llamamos púlsares.

 

El premio Nobel

La Real Academia de las Ciencias Sueca concedió el Premio Nobel de Física de 1974 a Anthony Hewish en vez de a ella. En su extraordinaria humildad, Jocelyn restó importancia a aquello, alegando que no se puede dar el Nobel a un equipo de más de tres personas. Lo que me enfurece es que se le concedió el premio a Hewish y al astrónomo Martin Ryle, habiendo todavía un hueco para ella. Para colmo, era la primera vez que se le concedía el Nobel de Física a astrónomos: habría dicho mucho de la humanidad que el primer premio Nobel en astronomía se lo llevase una mujer.

 

¡Más WSTEM!

Si también quieres leer más de este blog sobre mujeres en la ciencia y la ingeniería, puedes leerte el artículo que escribió Paules sobre Tres españolas de ciencia: Coral Barbas, Elena Ibáñez y Lourdes Ramos, o el artículo sobre Trinidad Arroyo Villaverde. También hay en el blog posts sobre las Curie  y el despertar de la ciencia moderna. También podemos ponernos cinematográficas y hablarte de Hedy Lamarr, madre de la WiFi o de Natalie Portman. Pero no nos limitamos a científicas de bata y laboratorio, también nos podemos ir al espacio con Mae Carol Jemison, o con Margaret Hamilton. Tampoco olvidamos a aquellas que son los fundamentos de nuestra vida moderna, como Émilie du Châtelet, raíz de la física o Lynn Conway, y su revolución en la sombra. Puedes también leer sobre Kim Swift y su contribución al mundo de los videojuegos.  Por último, no puedo irme sin mencionar a dos grandes de la ciencia y la divulgación made in Spain como son Carolina Jiménez, arquitecta y artista de VFX (cuya obra has admirado en miles de películas super taquilleras) y nuestra meteoróloga de cada día (o mejor dicho: cada noche), Mónica López. También puedes pasarte por la página de nuestras amigas: mujeres con ciencia, una verdadera joya de la divulgación, la concienciación y la visibilidad de las mujeres en la ciencia y en la ingeniería. Como colofón final, y volviendo sobre el mundo de los videojuegos, podéis pasaros por FemDevs: una asociación con el objetivo de dar espacio y visibilidad a mujeres profesionales, estudiantes o interesadas en el desarrollo de videojuegos. Women in Games es una asociación que defiende los derechos, promueve, visibiliza, incentiva y da voz a las mujeres desarrolladoras de videojuegos. Terebi Magazine es una magnífica revista dedicada al periodismo del videojuego, pero dando voz a aquellas mujeres desarrolladoras e implicadas en el complejo proceso de crear un videojuego.

 

¡Curiosidad!

En Exotiempo conoceréis a la piloto estelar Joceleyn Beyl, cuyo nombre es un claro homenaje a la astrónoma.

 


Autora del artículo: Dana Miri
Primyr de Recursos de Liberys
Marciana, feminista y ávida lectora.


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