¡Hola! Soy Paules Egra, una vez más en este Lunes de Ciencia. Aquí tenéis una buena colección de curiosidades sobre el Sistema Solar que, estoy seguro, harán las delicias de muchos.

El Sol

En el núcleo del sol se producen una serie de reacciones termonucleares, donde el hidrógeno es convertido en helio. La energía que se libera en esas reacciones es radiada entonces hasta una zona en la que sigue unas corrientes convectivas que la llevan hasta la fotosfera. Son esas corrientes las que expulsan los fotones al espacio, y a nosotros.

Una bola gigante de plasma que tú llamas Sol.

El granulado que podéis ver en la foto no es más que el pedazo de cinta convectiva que sobresale a la superficie.

Tormentas

Pero una de las cosas que más intimidan es lo que denominamos eyección de masa coronal, que genera tormentas geomagnéticas. En la primera etapa, el material es expulsado de la cromosfera, y puede cortar las comunicaciones en la Tierra. Puede incluso provocar que la atmósfera terrestre aumente su tamaño y afecte seriamente a las órbitas de los satélites. En la segunda etapa, que denominamos Tormenta de Radiación; gracias al magnetismo terrestre estamos a salvo de las Tormentas, pero pueden quemar los circuitos y dispositivos eléctricos que estén a su alcance, por lo que es un dato a tener en cuenta a la hora de construir naves espaciales. La tercera etapa es la más intensa, puede destruir satélites y dañar los transformadores eléctricos del planeta por los que pase una corriente eléctrica, y perturba seriamente las comunicaciones en todo el globo. Esas CME poseen un campo magnético, si la CME está orientada al polo norte terrestre, rebotará y seguirá su curso por el espacio, si está orientada hacia el polo sur, estaríamos ante una catástrofe global.

Némesis

Atardecer en Tatooine

El 50% de las estrellas de nuestra galaxia son binarias. Si la nuestra lo fuera también, tendría una compañera fuera del alcance de nuestra vista, pudiendo ser una enana marrón o un agujero negro. La existencia de esta compañera acarrearía consecuencias catastróficas.
Considerando una periodicidad de nuestro sistema binario (se estima unos 25 a 64 MDA) explicaría la alternancia de los bombardeos de asteroides producidos por un cuerpo extraño al atravesar Oort.

Luz

Estamos hablando de una gigantesca bola de elementos en fusión. Cada segundo, el Sol produce 560 millones de toneladas de helio, de los cuales unas cuatro millones de toneladas se convierte en energía. Aun así, es difícil recordar todo esto en el día a día, cuando te pones las gafas de Sol. No tenemos en cuenta el infierno en el que se ha creado la luz del mediodía.


Venus, el raro

De Venus se dice que es hermano de la Tierra, pues ambos planetas son muy similares, tanto en tamaño, como en composición y masa. Este hermano nuestro es un poco diferente, tanto de La Tierra como del resto de planteas del Sistema Solar.

Diferentes movimientos

Que sus plácidas nubes no os engañen. Eso de ahí abajo solo alberga muerte y destrucción.

Para empezar y como seguramente sabréis, las órbitas de los planetas del sistema solar son elípticas. Sin embargo, la órbita de Venus es casi una circunferencia, es decir, es la menos excéntrica de todas. Otro dato curioso sobre el movimiento de Venus es que, junto con Urano, rota al revés que el resto. Esto es: en Venus el sol sale por el oeste y se pone por el este.

Clima no agradable

Sin embargo, no veríais el sol en Venus, puesto que está velado por una gruesa capa de nubes, como podéis ver en la foto. Las densas nubes que lo cubren están compuestas de ácido sulfúrico, y la superficie de Venus es lo más parecido al infierno. La atmósfera está compuesta de nitrógeno y dióxido de carbono, y este gas provoca un efecto invernadero desmesurado que establece la temperatura media de la superficie cerca de los 460 ºC. La presión atmosférica de Venus es 92 veces la de la Tierra. La primera sonda que penetró la atmósfera de Venus fue la Venera 4, y pudo enviar información a la Tierra antes de ser aplastada por la presión atmosférica incluso antes de aterrizar.

Imposible aterrizar

La última imagen de la sonda Venera, antes de ser espachurrada por la atmósfera de Venus.

A ella le siguió la Venera 7, que fue la primera sonda humana que aterrizó en otro planeta. Lo que pasa es que duró 23 minutos antes de ser aplastada. A 7 le siguieron más Veneras hasta la 14, y luego las sondas Vega 1 y 2, todas rusas, con más o menos éxito tanto en duración como en mediciones.
La presión en Venus es de 90 atmósferas, y su temperatura, 460ºC. Se compone de un 96.5% de Dióxido de Carbono y cerca de un 35% de Nitrógeno. Se sabe que es volcánicamente muy activo y que la basáltica superficie no tiene más de 800 millones de años (geológicamente muy joven).
Un infierno, literalmente.


Júpiter, el sol que falló

Júpiter no tiene suelo, es una bola gigante de gas. Aunque se especula sobre la existencia de un posible núcleo de roca. Es tan grande que realmente no orbita al sol, sino que ambos cuerpos orbitan mutuamente un punto intermedio del espacio. Se necesitarían once Tierras para abarcar la totalidad de su diámetro. Para abarcar la masa, tendríais que multiplicar por 2.5 la masa del resto de planetas del sistema solar.

Nunca habíais visto así a Júpiter.

Es hostil

En la secuela de 2001: Una odisea espacial, 2010: Odisea Dos, del autor británico Arthur C. Clarke, se descubre que el núcleo de Júpiter es un inmenso diamante, y que el planeta en sí está habitado por unos pacíficos y fantasmagóricos seres,que flotan entre las capas atmosféricas, y que son parecidos a las medusas.
Como es obvio, la idea de que haya vida en la violenta y hostil atmósfera del gigante gaseoso no es más que especulación. La temperatura media superficial es de 121ºC, sus vientos barren las nubes a 500km/h, y la aceleración de la gravedad es casi tres veces la de la Tierra. De hecho, el clima de Júpiter es tan hostil que, desde hace puede que más de trescientos años, una tormenta particularmente grande azota su superficie. La tormenta fue bautizada como la Gran Mancha Roja. Tan grande y tan masiva es que podríamos sumergir la Tierra entera en ella. Si hay vida en Júpiter, debe de ser por completo diferente a la que conocemos aquí, en nuestro pacífico planeta azul.

Pudo ser un sol

Pudo haber sido el segundo sol, si hubiera sido unas 50 veces más masivo, su temperatura interior habría sido suficiente para que tuvieran lugar reacciones nucleares en su interior, puesto que está compuesto de hidrógeno y de helio, igual que una estrella normal. De haberse dado tal caso, Júpiter habría sido una enana marrón, emitiendo mayoritariamente en infrarrojo. En la misma novela que he comentado antes, 2010: Odisea Dos, se explora muy en detalle la posibilidad de una segunda estrella en el sistema solar, con Júpiter como protagonista de la misma.

Nos puede matar

¿Y si Júpiter nos condena a todos? Es posible, y el problema es que la gravedad de Júpiter podría perturbar la órbita de Mercurio. Tanto que la misma se solapase con la órbita de Venus, y este hecho podría desencadenar la catástrofe en nuestro sistema. Mercurio contra Venus, contra el Sol, que escape del Sistema Solar o que choque contra nosotros. El Sistema Solar contaba con miles de cuerpos en un principio. Los mismos, chocando entre ellos, constituyeron el actual. ¿Quién nos ha dicho a nosotros que el proceso ha terminado?


Saturno, el segundo gigante

Todos conocemos la familiar forma del planeta con anillos, Saturno. Puede que sea el planeta más bello (y desde luego el más original) de la colección de cuerpos celestes que conforman nuestro rincón de la Vía Láctea. (La foto que os adjunto es de la página de la NASA, Astronomy: Picture of the Day, la cual deberíais visitar a diario, merece la pena).

El señor de los anillos

Los anillos de Saturno no son más que concentraciones de partículas de tamaño muy inferior al de sus lunas: rocas y polvo, moldeados y agrupados por la demledora gravedad del gigante gaseoso y por la de sus lunas.

saturno

La misteriosa tormenta hexagonal de Saturno

Son de hecho las pequeñas lunas (con forma de patata) las que crean esos surcos tan perfectos. Se las llama lunas-pastor, como si el anillo fuera un rebaño que tienen que encauzar.
Lo triste de los anillos de Saturno es que están precipitándose poco a poco (aunque de manera imperceptible) en las nubes del mismo. Sí, amigos, dentro de millones de años los anillos desaparecerán.

Ciclópeo flotador

Saturno es también un gigante gaseoso, y por lo tanto es improbable que encuentres un suelo donde aterrizar. De todas formas, aunque lo consiguieses, posee fuertes vientos y grandes tormentas. La que detectaron las sondas Voyager 1 y Cassini, era de forma hexagonal. Además, la composición de la atmósfera de Saturno le confiere una densidad inferior a la del agua. Si pudiéramos tirar a Saturno al mar, flotaría.

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Autor del artículo: Paules Egra
Primyr de Ciencia de Liberys
Planetólogo y en mi (exo)mundo.